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La Tensegridad es la traducción al español del término Tensegrity, derivado de tensional integrity (integridad tensional). La tensegridad es la característica que presentan determinadas estructuras, cuya estabilidad depende del equilibrio entre fuerzas de tensión y compresión. Las estructuras de tensegridad fueron exploradas por el artista Kenneth Snelson, produciendo esculturas como Needle Tower, de 18 metros de altura y construida en 1968.

El término “tensegrity” fue acuñado por el célebre Buckminster Fuller, conocido por uno de sus más famosos diseños arquitectónicos; el domo geodésico y la Biosphère construida para la Expo 67 en Montreal.

La Tensegridad es la versión moderna de ciertos movimientos llamados “pases mágicos”

que fuerno descubiertos por videntes que vivieron en México en tiempos previos a la conquista española.
Tiempos previos a la conquista española es el término que usaba don Juan Matus, un indio chamán mexicano que dio entrada a Carlos Castaneda, Carol Tiggs, Florinda Donner-Grau y Taisha Abelar al mundo cognitivo de los chamanes que vivieron en México, según don Juan, hace más de 10,000 años.

Don Juan explicó a sus discípulos que aquellos chamanes, descubrieron a través de prácticas de ensueño, que los seres humanos somos capaces de percibir energía directamente tal como fluye en el universo. En otras palabras, de acuerdo con don Juan, aquellos chamanes aseguraban que cualquiera de nosotros si así se lo propone, puede interrumpir, por un momento, su sistema de interpretación que convierte el flujo de energía en datos sensoriales propios de nuestra especie.

Aquellos chamanes afirmaban que transformar el flujo de energía en datos sensoriales crea un sistema de interpretación que convierte la energía que fluye en el universo en el mundo cotidiano que conocemos.

Don Juan continuó aclarando a sus discípulos que una vez que aquellos antiguos chamanes establecieron la validez de la percepción directa de la energía, a la que llamaron ver, procedieron a refinarla y aplicarla. Esto es, percibían a los otros, a voluntad, como un conglomerado de campos energéticos. Al percibirse de esta manera, los seres humanos se ven como esferas luminosas del tamaño de los brazos extendidos, a los lados y hacia arriba.

En este conglomerado de campos energéticos, se puede distinguir un punto de intensa luminosidad localizado a la altura de los omóplatos, mas o menos a un metro de distancia detrás de éstos. Los videntes del México antiguo que descubrieron este punto luminoso lo llamaron el punto de encaje, debido a que concluyeron que es ahí donde se ensambla la percepción.

Ayudados por su capacidad de ver, se dieron cuenta de que en este punto luminoso, ubicado en el mismo sitio para todos los seres humanos, convergen cantidades astronómicas de filamentos luminosos que son los campos energéticos que constituyen el universo en general. Al converger en este punto, se convierten en datos sensoriales que pueden ser utilizados por los seres humanos. Utilizar energía convertida en datos sensoriales era considerado por aquellos chamanes como un acto mágico: la energía es transformada por el punto de encaje en un mundo verdadero e inclusivo en el que los seres humanos, en su calidad de organismos, pueden vivir y morir.

Aquellos chamanes atribuían el acto de transformar el flujo de energía pura en el mundo que percibimos, a un sistema de interpretación. Su conclusión  fue que el punto de encaje no es sólo el lugar donde se efectúa la percepción, sino que también es donde se interpretan los datos sensoriales.
brincando-1024x697Los pases mágicos de aquellos brujos del México antiguo se convirtieron en su posesión más preciada. Los rodearon de rituales y de misterio, y los transmitían únicamente a sus iniciados, envueltos en el más absoluto secreto. Y así fue como don Juan Matus se los transmitió a sus cuatro discípulos, quienes, al ser los últimos eslabones de su linaje, llegaron a la unánime conclusión de que su interés era hacer el mundo de don Juan accesible a quienes quisieran conocerlo. Por lo tanto, decidieron rescatar los pases mágicos de su estado secreto y ritual. Crearon así la Tensegridad, que se traduce como “la propiedad de armazones que emplean miembros de tensión continua y miembros de compresión discontinua, de tal manera que cada miembro opera con máxima eficiencia y economía.”Este es un vocablo sumamente apropiado, ya que es una mezcla de dos términos: tensión e integridad, los cuales denotan las dos fuerzas impulsoras de los pases mágicos que actualmente están al alcance de quien quiera experimentar sus efectos.

Los Pases Mágicos, están basados en la premisa de que al devolver la energía a nuestros cuerpos físicos, se despierta nuestro vínculo con la fuerza vital que nos sostiene. Una fuerza activa y vibratoria del Universo que los chamanes llaman Intento.