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LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN

Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo… Te diré cual es: ¿Tiene corazón éste camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Si el camino tiene corazón es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.

Don Juan Matus

Libro popular entre los populares; y libro polémico entre los polémicos. Además, este no es sólo un libro, sino que es el primer libro de una serie de libros en los que se narra el encuentro de un antropólogo con un vidente yaqui, conocedor de los misterios de las planas y de técnicas ancestrales para adentrarse y transitar por mundos mágicos e invisible que se encuentran justo delante nuestro, pero que descartamos rápidamente con nuestro sistema de creencias limitantes que nos “protegen” de cualquier cosa que no tenga que ver con el mundo de lo conocido.

Para leer a Carlos Castaneda es necesario recordar las palabras de Octavio Paz con respecto a su obra.

Paz afirma que la importancia de Don Juan no reside en si éste es una persona real o un personaje de ficción, sino en que la obra de Castaneda es un logro literario, una lectura que nos remite a un conocimiento interiorizado en el inconsciente colectivo, un conocimiento que mezcla varias filosofías de autoconocimiento y disciplina personal -el camino del guerrero-.

La crítica que los antropólogos hacen a Castaneda no tiene porqué ser ni siquiera planteada, en cuanto a que la intensidad de la enseñanza está fuertemente relacionada con la posibilidad de poder evocar en don Juan a una persona real, un avatar del conocimiento secreto, un vidente, que al ser estudiado por un antropólogo -reflejo de una sociedad racional en extremo-, desvela un método para quebrantar las limitaciones de la razón para ingresar a nuevas realidades con alto grado de variabilidad y que conducen hacia una especie de trascendencia personal: la importancia, pues, no reside en la existencia de los personajes o en la factibilidad de sus experiencias, sino en la poética síntesis de conocimiento detrás de las palabras en la obra de Castaneda.

En el verano de 1960, Carlos Castaneda, un estudiante de antropología de la Universaidad de los Ángeles California, aprovecha sus vacaciones en México para visitar el norte del país. Casteneda encuentra un chamán llamado Don Juan y a lo largo de aproximádamente diez años de experiencias comunes, escribe sus cuatro primeros libros que tienen un éxito comercial sin precedentes y provocan importantes polémicas culturales: The teachings of Don Juan (Las enseñanzas de Don Juan), 1968; A separate reality (Una realidad aparte), 1971; Journey to Ixtlan (Viaje a ixtlán), 1972; y Tales of  power (Relatos de poder), 1974. La primera versión en español de los mismos la realiza el Fondo de Cultura Económica en México entre 1975 y 1976

En el primer libro, el joven antropólogo sale en busca de un informante y se topa con un vidente que le propone iniciarse en el mundo desconocido y misterioso de la brujería, es decir, lo toma como su discípulo. El antropólogo acepta con la intención de lograr sus objetivos científicos.

En este primer libro, mientras relata experiencias inexplicables, intenta analizarlas sistemáticamente desde su posición de estudiante de antropología. El libro causa un fuerte impacto, tanto en el campo de la antropología como en el de la psicología experimental encabezada en Harvard por Timothy Leary, misma que cobra una influencia capital entre los hippies de la época.

Otro de los temas interesantes a los que nos acerca la lectura de esta obra, es que nos propone una antropología muy distinta a la construida por los que se limitan a hacer una etnografía basada en la clasificación, en la construcción de un listado de productos culturales basados en suposiciones científicas y constituye a la vez una crítica a la ciencia clásica.

Su obra no trata de una conversión de un investigador científico con un brujo, ni tampoco como nos lo planteaba Octavio Paz en el prólogo como una victoria de la magia sobre la antropología, trata más bien de poner a prueba a la ciencia clásica occidental.

Así, Castaneda a través de sus experiencias pone en duda el concepto de realidad y termina por aceptar que la realidad no es más que simples “descripciones arbitrarias del mundo”, que nosotros mismos aceptamos  como tales sin cuestionarlas, a pesar de que las descripciones del mundo cotidiano llegan a ser hasta menos consistentes e intensas que las visiones que tiene en estados de realidad no ordinaria.

Sin embargo no es su interés desmontar la visión del mundo real o hacerlo inconsistente, sino mostrarnos la consistencia de la visión mágica del mundo. Por ello poco a poco va aceptando la existencia de otra realidad distinta que su “descripción” inicial del mundo y se abre a las creencias y pensamiento de Don Juan como un sistema de conocimiento coherente.

“lo que había experimentado era la enseñanza de un sistema coherente de creencias por medio de un método pragmático y experimental (…) resultaba claro que el conocimiento de Don Juan y su método de transmitirlo eran los de su benefactor, así, mis dificultades debieron ser análogas a las que él mismo experimentó…”

En el segundo libro, Una realidad aparte, Castaneda empieza a dejar de lado lo que conocía de la  antropología. Abandona definitivamente su rol de observador y esta vez narra sus experiencias desde la pura óptica de la experiencia personal; proceso que lleva hasta sus últimas consecuencias en los siguientes volúmenes. La reacción de los antropólogos fue totalmente negativa y para desconcierto de los hippies, en los dos últimos libros, Castaneda rompe con la experimentación enteogénica para adentrarse cada vez en mayores complejidades del alcance de la percepción. Sus narraciones dejan cada vez más claro que se trata de un proceso sin fin en el que las plantas sagradas son sólo la superficie de algo trascendental: El conocimiento de uno mismo.

Podría pensarse que el editor de un autor conoce más detalles de este que sus lectores más asiduos; en el caso de Carlos Castaneda no es así: Tomás Granados afirma que el FCE nunca tuvo trato con el autor deLas enseñanzas de don Juan y que incluso en la actualidad desconoce quiénes son los beneficiarios de las regalías que generan la reedición de sus libros.

En 1970, dice, García Terrés le compró los derechos de las cuatro obras de Castaneda a la UCLA y desde entonces con ellos se han llevado a cabo los contratos para realizar las reediciones. “Siempre lo llevamos con la Universidad de California; en la familia también está parte del misterio. Es difícil establecer el árbol genealógico”, dice.