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Algunas de las últimas Lecciones de Don Juan…

Hacernos responsables de nuestras decisiones significa estar dispuestos a morir por éstas. En el mundo donde la muerte es el cazador, no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable.

Si vas juntando poder en tu cuerpo, éste podrá ejecutar hazañas increíbles.

Lo que daña el espíritu es tener siempre alguien encima que te pegue y te ordene qué hacer y qué no hacer.

Un día descubrí que la historia personal ya no me era necesaria y la dejé.

La dejé un día, cuando sentí que ya no era necesaria. Si no tienes historia personal, no se necesitan explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos.

Lo mejor es borrar toda la historia personal, porque eso nos libera de la carga de los pensamientos ajenos.

Tomas todo demasiado en serio. Te das demasiada importancia.

Eres tan importante que puedes marcharte así no más si las cosas no salen a tu modo.

La arrogancia es otra cosa que hay que dejar, lo mismo que la historia personal.

¿Cómo puedes sentirse tan importante sabiendo que la muerte te está acechando?

muerte-ghoulCuando estés impaciente lo que debes hacer es voltear a la izquierda y pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquinidad desaparece cuando tu muerte te hace una señal o con que simplemente tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote.

La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale ¿es cierto?

Tu muerte te dirá que te equivocas, que nada importa en realidad más que su toque. Tienes que pedir consejo a la muerte y dejar la maldita mezquindad de los hombres que llevan sus vidas como si la muerte nunca los fuera a tocar.

Cuando el hombre decide hacer algo, debe ir hasta el fin. Pero debe aceptar la responsabilidad por todo lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudas ni remordimientos.

Yo no tengo duda ni remordimiento. Todo lo que hago es mi decisión y mi responsabilidad. La muerte me acecha, no tengo lugar para dudas ni remordimientos.

Hacerte responsable de tus decisiones significa que estás dispuesto a morir por éstas.

No importa cuál sea tu decisión. Ninguna cosa es más ni menos seria que la otra.

En el mundo donde la muerte es el cazador, no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que hacemos en vista de nuestra muerte inevitable.

El guerrero asume responsabilidad por sus actos, aún por sus actos más triviales.

Debes hacerte responsable por estar aquí, en este maravilloso mundo, en este maravilloso tiempo. Debes hacer que cada acto cuente, pues vas a estar aquí sólo un rato corto, de hecho, demasiado corto para presenciar todas las maravillas que existen.

Tú crees que tienes mucho tiempo, actúas como si tu vida fuera a durar para siempre.

Si no crees que tu vida va a durar para siempre, ¿qué cosa esperas? ¿Por qué titubeas en cambiar?

Esto, lo que estás haciendo ahora, puede ser tu último acto sobre la tierra. Puede, muy bien, ser tu última batalla. Si ésta fuera tu última batalla sobre la tierra, yo diría que eres un idiota. Estas desperdiciando en una tontería tu acto sobre la tierra. No tienes tiempo, amigo mío, no tienes tiempo. Ninguno de nosotros tiene tiempo.

La felicidad es actuar con el conocimiento pleno de que no hay tiempo; así, los actos tienen un poder peculiar. Los actos son poder, sobre todo, cuando la persona que actúa sabe que esos actos son su última batalla.

Hay una extraña felicidad devoradora en actuar con el pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la tierra. Te recomiendo reexaminar tu vida y analizar tus actos bajo esa luz.

muerte-consejera¡No tienes tiempo, amigo mío! Ésa es la desgracia de los seres humanos. Ninguno de nosotros tiene suficiente tiempo. Tu continuidad sólo te hace tímido. Tus actos no pueden de ninguna manera tener el gusto, el poder, la fuerza irresistible de los actos realizados por un hombre que sabe que está librando su última batalla sobre la tierra.

En otras palabras, tu continuidad no te hace feliz ni poderoso. Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte, sin remordimiento ni tristeza ni preocupación. Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo, y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso. Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra. Sólo bajo tales condiciones tus actos tendrán el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hombre tímido.

La auto-compasión no encaja con el poder.

Si vas juntando poder en tu cuerpo, éste podrá realizar hazañas increíbles. En cambio, si disipas el poder, te pones viejo y gordo de la noche a la mañana.

Hay mundos dentro de los mundos, aquí mismo frente a nosotros.

La muerte siempre está esperando, y cuando el poder del guerrero mengua, la muerte simplemente lo toca. Por eso, aventurarse a lo desconocido sin ningún poder es estúpido. Sólo encontrarás la muerte.

El mundo es un misterio. Esto que estás mirando, no es todo lo que hay. El mundo tiene muchas más cosas, tantas que es inacabable.

Cuando estás buscando las respuestas, lo único que haces en realidad es tratar de volver familiar el mundo. Tú no conoces el mundo del Poder, por eso no puedes convertirlo en algo familiar.

El poder no pertenece a nadie. Algunos pueden guardarlo, y luego se le podría dar directamente a otra persona. La clave del poder así guardado es que sólo puede usarse para ayudar a alguien más a guardar poder. Pero cuando se trata de darlo directamente a otra persona, es inútil a menos que esa persona lo utilice para su propia búsqueda de libertad.